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En los tiempos que vivimos, quien más quien menos
es víctima del estrés. Hoy por hoy es prácticamente imposible librarse
completamente de él, ya que estamos bajo continuas presiones de diverso tipo:
sociales, laborales, familiares, profesionales y económicas. Ante todos estos
agobios, respondemos con un mecanismo de autodefensa que tiene como objetivo
conseguir adaptarse a estas complicadas situaciones: el estrés
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La actitud personal que conlleva el estrés tiene a
menudo una parte positiva, que consiste en la predisposición a actuar sobre el
problema para intentar encontrar una nueva perspectiva con la que poder
afrontarlo con éxito. No obstante, la parte negativa es que esa actitud también
va asociada con desconfianza, impotencia, rechazo, mal humor, irritabilidad y
depresión que pueden traducirse en diferentes síntomas físicos, como cansancio,
tensiones musculares, dolores de cabeza, trastornos del apetito, alteraciones
del sueño, hipertensión arterial, úlceras, etc.
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En la vida existe un gran número de factores
potenciales desencadenantes del estrés, como iniciar una relación de pareja,
separarse, cambiar de domicilio, nacimientos, fallecimientos, cambios
profesionales, aumento de responsabilidades, etc. En cualquier caso, lo que
estresa es lo que cada uno considera como "demasiado" o "excesivo", es decir,
aquello que nos hace pensar que supera nuestras posibilidades de enfrentarnos
con garantías de éxito a la situación creada.
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Es típico que en el ámbito profesional se
produzcan niveles altos de estrés, comúnmente asociados con el exceso de
trabajo. En este caso, la angustia aparece normalmente porque, al haber mucho
trabajo, es más probable que haya al menos una parte que no pueda ser completada
a tiempo. Así, por ejemplo, muchos trabajadores se encuentran a menudo frente a
situaciones del tipo: "tengo llamadas pendientes y no me da tiempo a
contestarlas", "está sin resolver la propuesta que me hicieron en la última
reunión", "debería estar haciendo el presupuesto del año que viene", o "tendría
que leer esos informes que me dejaron sobre el escritorio": en resumen, "¡cuándo
voy a poder hacer todo esto!".
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| ESTRÉS POR MOTIVOS DE TRABAJO | ||||||||||||||||||
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El estrés es un hecho habitual en nuestras vidas.
No puede evitarse por completo, ya que cualquier cambio al que debamos
adaptarnos conlleva cierta carga de estrés. Los sentimientos negativos, daño,
enfermedad o muerte de un ser querido, son hechos estresantes, así como algunos
sucesos positivos: ascender en el trabajo trae consigo el estrés del nuevo
puesto, de nuevas responsabilidades.
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Nuestras experiencias estresantes provienen de
tres fuentes básicas: nuestro entorno, nuestro cuerpo y nuestros pensamientos.
El entorno se refiere a las condiciones ambientales, como por ejemplo ruidos,
aglomeraciones, demandas de nuestra atención, etc. Las fisiológicas se refieren
a nuestro organismo: enfermedades, accidentes, trastornos, etc. Por otro lado,
las amenazas exteriores producen en nuestro cuerpo ciertos cambios estresantes.
Así, nuestra forma de reaccionar ante los problemas, las demandas y los
peligros, viene determinada por una aptitud innata de lucha o huida, cuando los
estímulos que nos llegan son interpretados como amenazantes.
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Este proceso se traduce en una serie de cambios
físicos observables. Así, por ejemplo, las pupilas se agrandan para mejorar la
visión y el oído se agudiza, los músculos se tensan para responder al desafío y
la sangre es bombeada al cerebro para aumentar la llegada de oxigeno a las
células y favorecer los procesos mentales. Las frecuencias cardiaca y
respiratoria aumentan, y como la sangre se desvía preferentemente hacia la
cabeza y el tronco, las extremidades, manos y pies, se perciben fríos y
sudorosos.
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Si no se libera al organismo de estos cambios
ocurridos durante la fase de reconocimiento y consideración de la amenaza, se
entra en un estado de estrés crónico. Cuando uno se siente estresado y añade aun
más estrés, los centros reguladores del cerebro tienden a hiperreaccionar
ocasionando desgaste físico, crisis del llanto, y potencialmente depresión.
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| Condiciones Estresantes | ||||||||||||||||||
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La sobrecarga de trabajo, tanto en lo relativo a
la complejidad de las tareas como en el excesivo número de ellas, ha establecido
una relación directa entre horas de trabajo y muertes causadas por enfermedades
coronarias. La sobrecarga de trabajo también esta relacionada significativamente
con una serie de síntomas de estrés: búsqueda de formas de escape, absentismo
laboral, baja motivación en el trabajo, baja autoestima, tensión, percepción de
amenaza, desconcierto, alto nivel de colesterol, incremento de la tasa cardiaca
y aumento de consumo de cigarrillos.
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| Estres asociado a las Características del Puesto de Trabajo | ||||||||||||||||||
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Ambigüedad del rol.
Surge cuando no se dispone de una adecuada información laboral, responsabilidad
o falta de claridad en los objetivos asociados al puesto. También puede suceder
que exista una excesiva demanda de responsabilidad por parte de los compañeros
sin haberse facultado para ello, o por el contrario que exista esa facultad y no
se desempeñe. Esta situación representa para el trabajador una menor
satisfacción en el trabajo, mayor tensión y baja autoestima.
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La responsabilidad sobre otras
personas. Los trabajadores con responsabilidad sobre
otras personas tienen un mayor número de interacciones estresantes, como es el
caso de directivos que, además, con cierta frecuencia tienen que asistir a
reuniones o deben cumplir demasiados compromisos de trabajo. Estas personas
suelen tener mayor presión diastólica y altos niveles de colesterol. Pero
existen otros factores causantes de estrés relacionados con las funciones del
trabajador, afectando fundamentalmente a mandos intermedios, como son:
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| Estrés producido por las Relaciones Interpersonales | ||||||||||||||||||
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Cuando existen unas relaciones pobres y hay poca
confianza, se producen frecuentemente comunicaciones insuficientes que originan
tensiones psicológicas y sentimientos de insatisfacción en el trabajo. En este
sentido, al considerar las relaciones con los superiores se pueden hallar
favoritismos por su parte que provocan tensión y presión añadidas.
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Por el contrario, las relaciones con los
subordinados son con frecuencia fuentes de estrés para los directivos, al tratar
de conseguir mayor productividad y un tratamiento considerado.
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Las relaciones entre compañeros también pueden
ocasionar diversas situaciones estresantes, como por ejemplo, rivalidad, falta
de apoyo en situaciones difíciles, culpabilización de los errores o problemas, e
incluso una total falta de relaciones.
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| Estrés relacionado con el Desarrollo de la Carrera Profesional | ||||||||||||||||||
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Por lo general, el trabajador espera ir
ascendiendo en los diversos puestos que tiene la empresa a la que pertenece, es
decir, tiende a mejorar no sólo en el aspecto económico, si no que también
aspira a puestos de mayor responsabilidad o cualificación, desarrollando lo que
llamaríamos su carrera profesional. Por eso, cuando las expectativas se truncan,
aparecen tensiones o factores estresantes, como por ejemplo:
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Cuando un ejecutivo de mediana edad observa una
ralentización en los procesos de promoción, y experimenta que va alcanzando su
propio techo y puede ser sustituido por otros compañeros más jóvenes y con mas
preparación, aparecen tensiones, conflictos, ansiedades, insatisfacciones y
temores en relación con su posición profesional.
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| Estrés producido por la estructura organizativa | ||||||||||||||||||
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El estrés producido por la propia organización
presenta los siguientes factores de riesgo para la salud: ánimo deprimido, baja
autoestima, poca satisfacción en el trabajo, intención de abandonar el puesto y
absentismo laboral. Así mismo, en numerosos estudios realizados, la falta de
participación en el trabajo produce insatisfacción y un incremento del riesgo de
enfermedad física psíquica.
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En el contexto laboral se experimentan otros
síntomas estresantes que no son de carácter cuantitativo ni cualitativo, si no
que ocurren más bien cuando las habilidades de la persona son incongruentes con
respecto a la tarea o el entorno laboral. No obstante, hay que tener en cuenta
que ante situaciones similares las personas reaccionan de forma diferente. Así,
cuando se produce una tensión por sobrecarga de trabajo, mientras que una
persona puede reorganizar eficazmente la tarea, aprender nuevas formas, buscar
ayuda o absorber sólo aquello que es cabalmente posible, otra, según sea la
situación, puede sentirse incapaz de superar tal tensión y puede responder a
largo plazo con enfermedades coronarias, depresivas, etc.
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Para que el estrés laboral no vaya carcomiendo
nuestro interior debemos ser capaces de darnos cuenta de que el trabajo es sólo
uno de los aspectos de los que se compone nuestra vida. Si dejamos que los
problemas laborales nos ocupen y preocupen más de lo necesario no sólo estaremos
abonando el terreno al estrés, si no que además corremos el peligro dejar de
lado otros aspectos individuales, familiares y sociales más importantes incluso
que el propio trabajo.
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lunes, 30 de julio de 2012
Conocer y vencer el Estres
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